Lo confieso: escribo bajo la influencia de las drogas. La que prefiero es aquella que se obtiene de la sustancia que segrega el corazón roto. ¡Inmejorable! Junto con ella, aparecen en la memoria drogadicta, aquellas dosis que fueron obligadas a ser consumidas, por necesidad, para continuar con la vida intelectual: las literarias.
La memoria de las drogas literarias es terrible. Especialmente para las mujeres. El maldito romanticismo decimonónico nos ha marcado, a las latinoamericanas del siglo XX, como ninguna época. Buscamos un hombre que ame a muerte y aún después. Y no solo eso, debe ser un hombre románticomodernista: entregado a fondo a sus pasiones, pero pasiones refinadas, cultas, cosmopolitas y preciosistas. Toda una letal combinación posmoderna.
Odio haber leído Cumbres borrascosas y creer que el amor, a pesar de equivocarse en la Tierra, se reivindica a su tiempo. Odio haberme enamorado de un personaje tan ruin como Heathcliff; soñar con que puedo cambiar la historia y convertirme en una Catherine paciente, que espera a que el joven desbocado se transforme en un señor. Y curarlo de sus rencores con mi prístino amor.
Odio haber conocido la anécdota simplista de Penélope y Ulises, a través de las canciones de Serrat, para luego buscarlas en la literatura. Odio sentir la responsabilidad de tejer las redes de la seducción, para no perder pretendientes, aunque luego, durante la noche, desteja todo, desconcertándolos. Mientras, soñar con que llega el verdadero amor, ese que ha recorrido el mundo y que se complace en regresar con una mujercita que solo acumuló añoranza y kilómetros de estambre.
Incluso odio haber visto más de setenta veces La bella y la bestia. Saberme una mujer culta, pero sacrificada a fin de cuentas; una mujer joven en la vida pero vieja para amar. Odio poner los ojos en bestias, porque creo que bajo su capa hay un príncipe que solo necesita un poco de afecto. Odio esperar las transformaciones. Odio soñarme hermosa y con una enorme biblioteca.
Y aquí, con una sobredosis de rotocorazonina, reniego de querer sentir. Reniego de leer, pero, sobre todo, de tener que explotar en vana palabrería. Odio tener un diario en el que plasmo mis dolores y ensoñaciones; odio que me guste tomar el estambre y las agujas para tejer olvidos que regalo en forma de bufandas; y, sin más, odio poquito a Disney.
Pero la memoria de la droga literaria me lleva a reflexionar en vivencias que no me pertenecen y a reescribir las historias cuantas veces necesite. Al fin de cuentas, la publicación más importante que haga, es aquella que estará grabada con mi epitafio. Y dirá: “Linda Díaz. Latió su corazón”. Y esa es una linea que no me va a tocar escribir.
noviembre 04, 2013
La droga literaria
octubre 18, 2013
Wishlist
1 Quiero un hombre que, una mañana de otoño, me proponga que vendamos todo lo que tenemos, para irnos a París en invierno, a Madrid en verano. Que vivamos en un departamento minúsculo donde no quepa el comedor de mi abuela ni mi cama con dosel.
2 Quiero un hombre que se enoje conmigo a rabiar, que aún en su casa, se vaya a dormir al sofá por no convivir con el aroma que sus sábanas tienen de mí.
3 Quiero un hombre que no lea como pose intelectual. Quiero un hombre que no sepa de arte por saber. Quiero un hombre que sepa de la vida y que se enamore de la creación casi divina, tomado de mi mano.
4 Quiero un hombre al que no le importe que tenga un gato con el que hago el trabajo intelectual, con el que comparto profundos soliloquios.
5 Quiero un hombre que me haga dudar de quedarme a trabajar a deshoras, con tal de ver una mala serie, a su lado, en la televisión abierta.
6 Quiero un hombre que me proteja cuando un ruido me sobresalta. Que acalle mis pensamientos fatídicos. Que su fortaleza sea el temor de Dios.
7 Quiero un hombre que trabaje duro y que considere mis brazos su hogar, el remanso de paz en donde abandonarse y dejar de ser fuerte.
8 Quiero ser una mujer a la que no le importe la estabilidad económica, siempre y cuando posea una cafetera y buen perfume.
9 Quiero ser de esas mujeres que pelea un poco, cada nunca, para acabar abrazada, con esa rabia que se convierte en paz y sueño profundo.
10 Quiero ser una mujer que escribe, que tiene diarios, que se levanta temprano para atrapar el alba en la tinta y el papel; que toma un poco de vino para dejar suelta la pluma y navegar en pensamientos inexplorados.
11 Quiero ser una mujer que sueña y baila abrazada a su gato para luego caer, irremediablemente, en unos fuertes brazos que la atrapen en un giro y rematar con un beso.
12 Quiero ser una mujer que sabe en qué momento regresar a casa; que sabe llenarla de sopa caliente, de sonrisas, de inesperadas salidas a cenar; de esperados platillos favoritos frente al televisor.
13 Quiero ser una mujer frágil, que expresa que puede hacer las cosas, pero que se complace en necesitar ser cuidada. Ser una mujer que descanse en las sensatas decisiones de un hombre que se fía en Dios.
14 Quiero ser una mujer, una pareja, una amante, una compañera. Quiero ser y encontrar a mi ser.
noviembre 13, 2012
Cómo es mi vida ahora.
octubre 11, 2011
El secreto del tren
Un día, quiero ser con la que compartas el descubrir nuevos lugares. Quiero que nos asombren los sabores exóticos, que nos emocionen los rincones escondidos de cafecitos secretos y flores de aromas penetrantes.
Quiero que el centro de cualquier lugar, se convierta en nuestro lugar. Quiero que la cantera antigua sea testigo de cómo nos amamos, de cómo nos desentrañamos misterios ininteligibles para el resto.
Necesito que una ciudad lejana me transforme, que se me meta en las venas, que se absorba en mi nariz con ese olor a dulce pegajoso, que tienen los lugares nuevos.
Necesito salir de viaje sola otra vez, acompañada de un boleto para ir en tren. Es todo.
septiembre 12, 2011
Esta mañana
Esta mañana no me desperté sola. Es la primera de la temporada.
Y es maravilloso tener a tu lado alguien que respira, alguien que se acerca buscando tu calor, alguien que casualmente posa sus manos sobre tu pecho, brindándote cariño.
Titinita ya siente frío.
julio 21, 2011
Tanto que escribir
Tengo tanto que escribir y una canción atorada entre la garganta y los ojos.
http://www.youtube.com/watch?v=JCjXaEbrLdw&feature=player_embedded
junio 07, 2011
mayo 09, 2011
Amaneceres Perfectos
Un amanecer que me dure toda la vida, tatuado en los recuerdos indelebles de la mujer que deseo ser. De la mujer que sueña y que logra soñar en alguien más. Y por ese día, voy a ser perfecta.
abril 25, 2011
diciembre 09, 2010
Fotos de Boda
Hay días en que veo todo como tras el espejo del pasado.
Y anoche me sucedió eso. Danny Cuevas, el fotógrafo de bodas, me hizo llegar las imágenes de la fiesta de mi hermana.
He sido inmensamente feliz. La boda de Pam ha sido de los sucesos más importantes del año. He tenido que lidiar con mi incertidumbre, con mi tristeza, con la dicha de ver a Pame tan contenta, con mi deseo de encontrar un amor. No aspiro a encontrar el amor como lo hizo mi hermana, sino un amor. Quiero que mi corazón lata con toda la fuerza que lo hizo cuando cumplí 15 años... hace casi 15 años.
Pero, hoy quiero compartir en mi blog la felicidad de un día, que me ha durado todo este año:
diciembre 03, 2010
Un cambio
A mi blog y a mí nos hará bien un cambio.
Y el más sustancial es que he terminado la carrera de Letras Españolas. Oficialmente puedo decir que me dedico a la literatura.
Me es casi increíble mencionar estas palabras: Terminé Letras Españolas.
Un sueño perdido en el baúl de las cosas que toda la vida desee hacer, hasta que en el 2006 tomé valor, hice un examen de admisión y me dediqué a la literatura de 3 a 9 de la noche; de lunes a viernes, la mayoría de los casos.
Termina un ciclo escolar... inicia otro ciclo profesional. No sé qué siga. No sé si estudiar historia, lingüística, periodismo, gastronomía o finanzas. No sé si debe dedicarme 12 hrs al trabajo. No sé si ya me toque buscar otro camino.
Pero sea lo que sea, el cambio es inminente. Y sea lo que sea, este día está lleno de una felicidad inmejorable, por la esperanza de que mañana, seguiré siendo, al menos tan feliz como hoy.
noviembre 04, 2010
Té para ti. Tú para mí.
Costumbre se me está volviendo, venir a trabajar los domingos en la tarde a conocido café, de conocida cadena multinacional.
Cada domingo, de 7 a 10 de la noche, me siento en el lugar de siempre tomar el mismo brebaje de siempre.
Pero, desde hace dos visitas, me comunicaron que ya no era temporada de té de menta. Así fue como se terminó la etapa en la que venía a trabajar para llevarle ventaja al lunes. Se acabó el tiempo de esperar que llegara conocido señor a hacerme compañía. Se acabó el clima en que la luz se prolonga hasta poco antes de las 9. Creo que se acabaron mis tardes solitarias donde té busqué. Té de menta. Té fresco. Té de tiempos mejores.
Té dejé de tomar.
abril 06, 2010
Los Besos que Soñé
Sueño de muchas maneras. Sueño despierta pocas veces, me gusta pensar que las elucubraciones no son sueños, sino mecanismos de evasión en esta vida tan posmoderna que me tocó vivir.
Pero, los sueños que surgen durante la noche, mientras el proceso de descanso se lleva a cabo, son los que más me intrigan. Yo sueño no sólo con imágenes y diálogos. También se aderezan con una banda sonora y con aromas. Casi puedo percibir el olor de las flores, de los lugares tumultuosos y de la soledad.
Sin embargo, anoche sucedió algo extraño: soñé con un beso que no tenía sabor, no tenía sonido, ni tenía imagen. Únicamente se me quedó un batir de pecho tan profundo, que fue más impactantes que todos los artilugios recurrentes de mis ensoñaciones. Soñé y estoy segura de que eso me sucedió en otro tiempo, en otra vida.
Etiquetas: sueño
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