Junio soleado, junio intempestivo.
Este junio estuvo casi ausente. Me dieron ganas de olvidarlo, de no nombrarlo, de hacer que la memoria colectiva lo pasara por alto.
Pero no pude. Junio me recordó a mí todo lo que soy.
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junio 30, 2009
Recuento de junio
Etiquetas: Recuento
mayo 31, 2009
Recuento de Mayo
Mayo no fue un mes más. En mayo llueve para algunos, para otros se terminan las clases, unos más piensan en el verano y en la emoción de todo lo que vendrá.
Para mí, mayo se llenó de emociones muy extrañas. Tuve excelentes noticias de la felicidad de la gente que amo; no tuve noticias de personas que están siempre presentes en mi vida; hice muchas cosas de la universidad; me saturó el trabajo; me saturó la vida. No fui al cine, me invadió un temor a la rutina. En mayo hice dieta a conciencia. Y en el mismo mayo aumenté tres kilos.
Mayo siempre es un mes extraño. Hay años en que la mitad es muy confusa, casi dolorosa y luego se torna en luz, en color, en claridad. Este mayo fue nebuloso. Fue por completo lluvioso. No me atacó el calor, todo lo contrario. Pasé tantas horas encerrada en mi oficina que me fue imposible notar el clima exterior.
Mayo fue un proceso de interiorización que no me gustó tanto. Mayo son cuatro letras que todavía me pesan mucho.
Para mí, mayo se llenó de emociones muy extrañas. Tuve excelentes noticias de la felicidad de la gente que amo; no tuve noticias de personas que están siempre presentes en mi vida; hice muchas cosas de la universidad; me saturó el trabajo; me saturó la vida. No fui al cine, me invadió un temor a la rutina. En mayo hice dieta a conciencia. Y en el mismo mayo aumenté tres kilos.
Mayo siempre es un mes extraño. Hay años en que la mitad es muy confusa, casi dolorosa y luego se torna en luz, en color, en claridad. Este mayo fue nebuloso. Fue por completo lluvioso. No me atacó el calor, todo lo contrario. Pasé tantas horas encerrada en mi oficina que me fue imposible notar el clima exterior.
Mayo fue un proceso de interiorización que no me gustó tanto. Mayo son cuatro letras que todavía me pesan mucho.
Etiquetas: Recuento
abril 28, 2009
Recuento de abril

Mi ciudad se torna de diferentes colores cada día. Ayer que salí del trabajo y fui a hacer unas compras, me sorprendí al ver que la gente usaba azules, blancos y verdes. Muchas sonrisas estaban cubiertas por nítidas telas que hacían que los portadores se ciñeran a ellas como única salvación hacia algo que no sabemos en qué va a desencadenar.
En lo personal no conozco a alguien que esté con este problema de frente. Todo mi país está enfermo de incertidumbre, de temor hacia algo que no ve, pero que sabe que a un porcentaje le tocará vivir, según dictan las estadísticas.
La palabra pandemia da miedo. La palabra epidemia genera escozor. La palabra muerte reproduce un silencio hondo. Y la palabra cura casi no se escucha. Lo que sí sé es que pandemia, epidemia y muerte han borrado de la memoria otras palabras como sicarios, narcotráfico, política, crisis. Incluso la palabra sismo dejó de importar.
Pero, no voy a pensar en todo lo anterior. Simplemente me voy a llenar de colores cuando imagine que la gente sonríe detrás de sus máscaras, cuando descubra la sombra de los dientes de los ancianos y cuando una madre se exaspere con los niños inoficiosos y arriesgue su vida quitándose su máscara para poder gritarles más fuerte.
Es más, aunque yo no uso de esas máscaras quirúrgicas, decidí esta mañana vestirme de colores combinables con los tonos de este fin de abril. A un lado el amarillo. Lo de ahora es el verde hospital.
Etiquetas: Recuento
abril 01, 2009
Mini recuento de marzo
No quiero hacer recuento de marzo, porque no fue un mes feliz.
Bien parecía al principio que se avecinaba la primavera, pero nos engañó. Estuvo frío y con intempestivo viento, de ese que no me agrada.
Marzo no merece que se hable demasiado de él.
Bien parecía al principio que se avecinaba la primavera, pero nos engañó. Estuvo frío y con intempestivo viento, de ese que no me agrada.
Marzo no merece que se hable demasiado de él.
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marzo 10, 2009
Recuento medio del mes de febrero
Febrero es como un desayuno agradable, donde uno debe fingir cierto grado de cordialidad, aunque no se haya dormido bien, el clima no sea el más adecuado y la fruta esté pasada.
Febrero es sonreír y decir "Buenos Días". De esto depende que el resto de mi año sea mejor.
Febrero es toparse con los errores de la noche anterior y hacer todo lo posible para quitar la incomodidad.
Febrero es careta necesaria para la convivencia social. Es enterarse, con certeza, de lo que la vida tiene y tuvo, al leer el diario del año anterior.
Febrero me estrujó el corazón este año, pero me hace pensar que marzo va a funcionar genuinamente mejor.
Febrero es sonreír y decir "Buenos Días". De esto depende que el resto de mi año sea mejor.
Febrero es toparse con los errores de la noche anterior y hacer todo lo posible para quitar la incomodidad.
Febrero es careta necesaria para la convivencia social. Es enterarse, con certeza, de lo que la vida tiene y tuvo, al leer el diario del año anterior.
Febrero me estrujó el corazón este año, pero me hace pensar que marzo va a funcionar genuinamente mejor.
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febrero 26, 2009
Recuento tardío del mes de enero
Durante los días que no tomé café, decidí tomar otra cosa: la decisión de no escribir nada, de no pensar en nada importante, de no salir a ningún lugar. Opté por dejar de lado algunas cosas que me causan gozo, con el fin de alertar a mis sentidos y poder ser más receptiva cuando lo que me causa placer esté de frente.
Enero fue un mes importante, pues me enfrenté a la que soy. El último día del mes de enero fue el plazo que me di para atreverme a actuar con libertad y a hacer lo que no suelo. En el recuento, salió ganando la curiosidad y por eso me asusté. Por eso me castigué, por eso me aferré al autocontrol. Enero desató en mí un deseo profundo de saber efectivamente si sigo siendo la misma que el año anterior. Enero no me contestó de manera convincente, así que le tuve que preguntar a febrero.
Y febrero, ante mi muda pregunta me comprendió mal y ahora él es quien me niega la respuesta. Febrero tiene 2 días para darme alguna palabra que pueda recordar después, como parte de este año, que merece tener 12 recuentos felices.
Enero fue un mes importante, pues me enfrenté a la que soy. El último día del mes de enero fue el plazo que me di para atreverme a actuar con libertad y a hacer lo que no suelo. En el recuento, salió ganando la curiosidad y por eso me asusté. Por eso me castigué, por eso me aferré al autocontrol. Enero desató en mí un deseo profundo de saber efectivamente si sigo siendo la misma que el año anterior. Enero no me contestó de manera convincente, así que le tuve que preguntar a febrero.
Y febrero, ante mi muda pregunta me comprendió mal y ahora él es quien me niega la respuesta. Febrero tiene 2 días para darme alguna palabra que pueda recordar después, como parte de este año, que merece tener 12 recuentos felices.
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