Una de ellos que ha logrado generar en mí cierta envidia por sus conocimientos y sobre todo por su sencillez.
Dice con orgullo: De mis "autores consentidos" es Tagore.
Y nada más es cuestión de decir este pequeño apellido, para desatar en ella una oleada de recuerdos y sentimientos. Y así, cuando menos se da cuenta, ya está recitándonos parte de sus escritos. Siempre hemos de llegar a casi bordear el Ganges cuando ella se emociona.
Pues ayer leí una frase de Tagore, que me parece muy... sensible:
Breve es el placer, como una gota de rocío, y mientras ríe, se muere. La pena, en cambio, es larga y permanente.No pude más que pensar lo cierto de esto. Creo que el hombre está en la búsqueda de la inmortalidad, a cualquier costo. Uno de ellos, el más alto, es la felicidad. Se sabe que teniendo una pena profunda, larga, (justificada o no), un semblante punto menos que marchito, es más fácil ser eterno.
Yo agregaría una línea más a la frase de Tagore:
Simplemente, la risa se va con el viento y se pierde. En cambio, las lágrimas caen en la tierra y germinan dolor en su espacio, multiplicándose al ser regadas por el implacable recuerdo.
En fin, no se por qué llegamos a estas meditaciones tan temprano.
Sólo voy a decir algo más: este día no quiero inmortalizarlo. Prefiero que se pierda con el viento.




