noviembre 12, 2009
Tú ¿Por Qué?
Etiquetas: lluvia
marzo 19, 2009
Un recorrido por la Cd. de México
Particularmente este semana me ha gusta leer sobre Manuel Gutiérrez Nájera. Uno de sus poemas me recordó a un buen amigo, que tengo varios años sin ver y desde hace algunos días no tengo noticias de él. El poema se llama Non Omnis Moriar. Cuando lo leímos, de verdad que pude escuchar como la voz de este buen amigo, durante la lectura de tan sentidas palabras. No sé, fue algo extraño que no me había pasado antes con un poema.
También leímos otro, que se llama La Duquesa Job, de éste, voy a poner mi párrafo favorito:
oye en su lecho bullir el día
y hasta las nueve quieta se está!
¡Cuál acurruca la perezosa,
bajo la colcha color de rosa
mientras a misa la criada va!
...
Toco; se viste; me abre; almorzamos;
con apetito los dos tomamos
un par de huevos y un buen beefsteak
media botella de rico vino,
y en coche juntos, vamos camino
del pintoresco Chapultepec.
¡Desde las puertas de La Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club
no hay española, yanqui o francesa
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del Duque Job!
En definitiva quiero vivir eso, y cuando lo esté haciendo, me voy a acordar de Gutiérrez Nájera y su duquesita; de los poemas, y de ese amigo que ya no me habla, pero que ayer, pude escuchar su voz por el poema que alguien más leyó.
Etiquetas: De vuelta a la escuela, lluvia
febrero 25, 2009
Los períodos de abstiencia y los finales felices
Por eso decidí que los períodos de abstinencia a mí no me llevan a nada bueno. Eso sí, lo disfruté. Fue un placer completamente egoísta. Y me encantó que el final y su celebración con la mejor compañía imaginada. En una secuencia teatro-cena-vino-café y mucha conversación.
Mis días ahora comienzan con humeantes tazas blancas y su consabido interior negruzco; y terminan con un sabor penetrante, amargo... con un sabor de minutos felices, pero con un dejo de ausencia que no sé cómo llenar.
agosto 28, 2008
Ha llovido tanto
Pero anoche me di cuenta de qué he escrito mucho sobre la lluvia en este verano. Y lo he escrito sólo para mí. Y llegué a esta reflexión, porque de pronto me vi sola, caminando sin prisa hacia un lejano estacionamiento. Llovía incesantemente y me fijé que muchas parejas corrían para llegar a cualquier lugar. Unos iban apresurados con cara de enojo o preocupación; otros corrían con mucha alegría; unos más iban más al pendiente del otro que de sí mismos. Y yo veía todo eso a cámara lenta, caminando despacio, muy despacio, como si al hacerlo, entrara de puntitas a la vida de los otros y admirara con sigilo su felicidad.
Y ese es el punto interesante, que me deleito en observar, pero no me he complacido en ser la protagonista de una de esas historias donde la lluvia no moja, y si lo hace, sirve de pretexto para apretar los cuerpos buscando calor y acercar los labios con ansia; siendo el objeto de las miradas furtivas.
¿Será que en mí se desarrolla el vouyerismo romántico (aclaro el punto)?
No lo sé. Me gusta caminar sola. Me gusta observar en silencio.
Dicen que si deseas algo de verdad, con toda tu mente, se cumple. Y voy a decir algo: eso es mentira. Yo anoche desee por un minuto, con todas mis fuerzas, que hubiera alguien a mi lado que me abrazara y besara mis labios con ternura o con pasión. Yo anoche lo desee y no paso nada. Desperté esta mañana y mi cama seguía vacía. Nadie puso café para mí, ni nadie esperó que yo abriera los ojos, para decir, que era feliz.
Así que dejemos de perder el tiempo en eso de deseos, secretos y atracciones mentales. Eso no sirve señoras y señores. No sirve.
De ahora en adelante, me ocuparé de pensamientos más productivos, como enfocarme de verdad en asuntos serios de mi trabajo o en cumplir con las obligaciones de la escuela. Ya basta de pensamientos infantiles, romanticoides y anticuados. Suficiente de sentir o de pensar con sentimientos. Lo que necesito es pensar, pensar, pensar y pensar; para poder actuar con mayor congruencia. Eso es todo.
Etiquetas: De vuelta a la escuela, lluvia, minutos, placeres ocultos, sueño
junio 25, 2008
Un Día
Mañana es mi cumpleaños. Eso implica que me queda únicamente un día para empezar las cosas nuevas.
Un día no es mucho, pero cuando lo esperas con ansia, se convierte en agonía de minutos de apariencia incesante. Particularmente no espero mi cumpleaños con ansia, pero sí con emoción. Yo misma me me he dado a la tarea de convertirlo en un día importante. Es que creo que así deben ser las cosas, que cada quien debe plantearse la necesidad de tener fechas que lo impulsen a hacer cosas nuevas. Yo me he planteado ser feliz en mi cumpleaños año con año, pase lo que pase.
Así es como lo he llenado de determinadas cosas que tengo que hacer vez con vez:
-No me voy a dormir hasta que pasa de las 01:00 hrs. Es decir, me gusta estar despierta la primera hora, escribiendo, reflexionando o simplemente esperando que alguien llegue.
-Empiezo a leer un libro
-Siempre estreno un pijama.
-No me levanto hasta que mi familia va a mi recámara (quizá este año haga la excepción, porque quiero ir al gimnasio).
-Como fresas (una de mis frutas favoritas).
-Voy a comer algo rico o espero tener una comida especial en casa.
-Me doy un regalo, hago una concesión para conmigo.
-Pongo los regalos en la mesa de té y contemplo la opción de no abrirlos hasta el día siguiente. Es un extraño gusto el "atormentarme", pensando en lo que estará dentro de las preciosas cajas envueltas con vistosos colores.
-Espero recibir flores. Si no llegan, considero comprarlas, pero año con año, llegan flores para alegrar mi recámara y mi casa.
Y algo de lo que siempre sucede:
-Llueve
-Mis papás salen de viaje
-Llego tarde al trabajo (o a alguna actividad planeada o cita)
-No aguanto y la noche antes voy a "husmear" un poco entre los regalos para ver si descubro qué son (nunca he descubierto qué son)
-Me entra un ataque repentino de mal humor (el año pasado casi lo superamos)
Veamos qué se cumple este año.
Etiquetas: familia, Festividades, lluvia, minutos, para una amiga, planes
junio 19, 2008
La inmortalidad
Una de ellos que ha logrado generar en mí cierta envidia por sus conocimientos y sobre todo por su sencillez.
Dice con orgullo: De mis "autores consentidos" es Tagore.
Y nada más es cuestión de decir este pequeño apellido, para desatar en ella una oleada de recuerdos y sentimientos. Y así, cuando menos se da cuenta, ya está recitándonos parte de sus escritos. Siempre hemos de llegar a casi bordear el Ganges cuando ella se emociona.
Pues ayer leí una frase de Tagore, que me parece muy... sensible:
Breve es el placer, como una gota de rocío, y mientras ríe, se muere. La pena, en cambio, es larga y permanente.No pude más que pensar lo cierto de esto. Creo que el hombre está en la búsqueda de la inmortalidad, a cualquier costo. Uno de ellos, el más alto, es la felicidad. Se sabe que teniendo una pena profunda, larga, (justificada o no), un semblante punto menos que marchito, es más fácil ser eterno.
Yo agregaría una línea más a la frase de Tagore:
Simplemente, la risa se va con el viento y se pierde. En cambio, las lágrimas caen en la tierra y germinan dolor en su espacio, multiplicándose al ser regadas por el implacable recuerdo.
En fin, no se por qué llegamos a estas meditaciones tan temprano.
Sólo voy a decir algo más: este día no quiero inmortalizarlo. Prefiero que se pierda con el viento.
Etiquetas: De vuelta a la escuela, frase, lluvia
junio 11, 2008
Indiferencia
Si soy lejana, es por el implacable deseo de encontrarme a mí misma y no estar viviendo siempre bajo la sombra de tu recuerdo.
Y no sé por qué me juzgas de absoluta negación. ¿A caso no te gustaban más mis silencios que mis rebuscadas e infantiles palabras? ¿Cuándo has confundido tú la negación con el silencio?
Negar no me lleva a nada (no nos lleva a nada), simplemente disfruto sustituir lo que no es y aparentar que "algo es". Eso es el principio de mi felicidad: el autoconvencimiento. Pero te aseguro, que eso puede ser todo, menos negación.
enero 11, 2008
agosto 20, 2007
Para la Tristeza

Últimamente he escuchado que muchas personas alrededor de mí se sienten tristes sin una razón aparente (pero bien justificadas). Simplemente la infelicidad toca su hombro, las envuelve y les nubla la vista y la razón.
Creo que la tristeza debe ser como una especie de gas, de vapor, que lentamente te va invadiendo sin que te puedas dar cuenta de cómo pararla, antes de que sea definitiva y punto menos que letal.
Hay gente de la que se dice que muere de tristeza; yo pienso más bien que mueren de olvido, de mala memoria. Porque la infelicidad te va asfixiando de tal forma que se pierde la capacidad de recordar las cosas verdaderamente importantes.
Y no lo niego, todos necesitamos algún momento de infelicidad, de dejarnos caer en sus garras y casi permitirle que nos consuma. Pero esto debe ser parte de la catársis, no debe ser el fin último.
Cuando yo me encuentro particularmente triste, no permito que nadie se inmiscuya en mi estado de ánimo para "hacerme sentir mejor". No tomo helado, ni salgo a distraerme o a comprar cosas. No lloro para buscar compañía, ni me pongo a cocinar (a parte que cuando uno está triste la comida que prepara no sabe igual... se pierde la sazón). Simplemente vivo lo que viene, siento en su máximo el dolor y luego de algún tiempo (predeterminado), le pongo un alto, me lavo la cara y sigo con mi vida normal, sin darle cabida a más tristeza por el motivo inicial.
Pero sé, que como el mal estado de ánimo te nubla la razón, como ya lo comenté al principio, tomo precauciones diarias. Es decir, para no adquirir tristeza innecesaria o ajena, me protejo contra este mal tomando un té en ayunas. La cajita dice que quita el mal humor y la depresión. Yo digo, que me da 8 minutos en la mañana para pensar los motivos por los cuales no voy a tener mal genio, mientras bebo lentamente, disfrutando sorbo a sorbo, la infusión de boldo con toronjil.
Así que para todo mal hay una receta.
junio 10, 2007
... Y llovía, llovía
Nunca caminamos bajo la lluvia, por la ciudad; nunca anduvimos tomados de la mano; nunca nos besamos mientras charlábamos, andando sin rumbo, riendo sin motivo; nunca me regaló una flor; nunca tomamos un café en una fría tarde de mayo... pero sé que en sueños, en versos y palabras mil veces repetidas, lo hicimos.
Así que hoy, como una manera de recordar esas veces y esos días que no llegaron, me senté a mirar, tomé una taza de té, dejé que el aire me despeinara y las gotas de lluvia me mojaran un poco, para despertar así de tantos sueños cubiertos de bruma y regresar a los años donde un poco de lluvia me tatuaba una sonrisa toda la noche.
Ahora... veamos quién puede recordar esta linda canción, por demás melosa:
(Hoy corté un flor y llovía, llovía)
Leonardo Favio
y llovía y llovía,
esperando a mi amor
y llovía y llovía.
Presurosa la gente,
pasaba, corría
y desierta quedó
la ciudad pues llovía.
Yo me puse a pensar
tantas cosas bonitas,
como el día en la playa
cuando te conocía.
Cómo jugaba el viento
con tu pelo de niña.
Ay que suerte, que suerte tu mirada y la mía.
Cuando llegue mi amor
le diré tantas cosas,
o quizás simplemente le regale una rosa.
Por que yo corte una flor, y llovía y llovía.
Esperando mi amor
y llovía y llovía.
Que me alegra tu canto,
que me alegre tu risa,
que se alegre en silencio
tu mirada y la mía.
Nos iremos charlando
por las calles vacías.
Nos iremos besando
por las calles vacías.
Y sabrán que te quiero
esas calle vacías.
Y yo te iré contando
tantas cosas bonitas.
Como el día en la playa
cuando te conocía.
como jugaba el viento
con tu pelo de niña.
Ay que suerte, que suerte
tu mirada y la mía.
le diré tantas cosas ,
o quizás simplemente
le regale una rosa.
O quizás simplemente me regale la rosa
O quizás simplemente me regale la rosa.
Nos iremos charlando por las calles vacías
Y nos iremos besando por las calles vacías
Y sabrán que te quiero esas calles vacías.
Y yo te iré contando tantas
tantas cosas bonitas
Como el día en la playa
Cuando te conocía.
Como jugaba el viento
Con tu pelo de niña
Ay que suerte, que suerte
Tu mirada y la mía.
Etiquetas: lluvia, minutos, placeres ocultos




